Blanca cacereña

La oriunda raza cacereña

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Historia

Origen e historia

Por su color de piel la raza Blanca Cacereña es la única raza autóctona de España con esta característica, estando considerada la raza más antigua de la Península Ibérica. El origen de esta raza singular puede ser africano donde aparecen toros blancos en cuevas prehistóricas y en el arte egipcio, figurando también de forma destacada toros corriendo de un león en uno de los frisos de Pompeya. 

No obstante dicho lo anterior, los estudios genéticos actuales indican procedencia filogenética de Asia, sobre todo referido a los marcadores genéticos, que constituyen la base actual de los estudios para la determinación del mapa genético de cada raza.

Cabe destacar, entre otros, los marcadores correspondientes a la hemoglobina (Hb), ceruloplasmina (Cp), Transferrina (Tf) y albúmina (Al), donde la Raza Blanca Cacereña presenta una frecuencia superior en el alelo Hb.B, al igual que ocurre en las razas de procedencia asiática (Bos índicus), con fijaciones en los alelos Cp.B (0,91) y Tf (0,92), siendo estos alelos muy polimórficos en las razas europeas. Por el contrario, el alelo Al.F, que tiene una alta frecuencia de correlación superior al 0,89 en las razas europeas, en la raza Blanca Cacereña es muy polimórfico en los individuos estudiados con una correlación del 0,53 de media.

Esta correspondencia con los marcadores genéticos de razas asiáticas es la que ha dado lugar a indicar que la raza Blanca Cacereña se encuentra distanciada genéticamente del resto de razas bovinas europeas, debiéndose continuar los estudios genéticos de esta raza singular.

Por los datos históricos que tenemos, los bovinos blancos existen en España desde época de los romanos, que en las fiestas en honor de Júpiter, en el mes de abril, inmolaban una ternera blanca, sin mancha ni sometida al yugo, y su carne era distribuida entre la población, reservándose los animales de piel blanca para sacrificios y festividades religiosas, y los de piel negra y roja para carne y labranza.

Hay consignaciones de que la raza Blanca Cacereña aparece en distintos concursos de ganado nacionales en 1913 y posteriores, apareciendo como raza extremeña, junto a la hoy extinta raza colorada extremeña, asimilada hoy por la retinta. Es a partir de 1970, cuando a partir del interés de distintos ganaderos que mantenían en pureza esta raza junto a técnicos tanto extremeños como del Ministerio de Agricultura, cuando se toma la decisión de la recuperación de esta raza singular, cuya primera base genética la constituyen 51 vacas y 1 toro provenientes de cinco ganaderías: Miguel Lillo y Muñoz en su finca “La Zafra”, García Durán y Muñoz en la finca “Morro de Mayoralgo”, Beatriz Muñoz de San Pedro en la finca “El Galindo”, Luis Ordóñez Llanos en la finca “Cerrolobato” y María de los Ángeles Gómez en la finca “Cardosa de Mayoralgo”. Estos animales quedaron bajo el control del CENSYRA de Badajoz por cuya gestión permanente se ha conseguido pasar de 5 ganaderías y 52 animales en 1970 a 31 ganaderías y 992 animales en 2013.

 

Actualidad de la raza

La raza Blanca Cacereña sigue siendo considerada una raza en peligro de extinción, dentro del catálogo de España. Siendo esta raza líder por su rusticidad, se da la circunstancia en muchas ocasiones que se niegan a comer en pesebres y solamente lo hacen en campo abierto, destaca entre todas las razas de España por ser considerada su carne como la más exquisita y de mayor palatabilidad según toda la restauración que la ha incluido en su carta, siendo la fineza de su fibra muscular la clave en la degustación de esta carne excepcional.

En la actualidad los retos de la Raza Blanca Cacereña son muchos y difíciles, desde la mejora en la conformación, en los índices productivos y reproductivos, evitando la consanguineidad, entre otros. Los retos de la Asociación son dar a conocer esta raza singular, desde su rusticidad hasta la exquisitez de su carne, pasando por la mejora genética que permita competir con otras razas con mayores índices productivos.